surebet

DIARIO A BORDO | SANTIAGO DE CUBA

La provincia respira Revolución: desde el Cuartel Moncada, pasando por la Sierra Maestra hasta el túmulo de Fidel

Cuba es una isla relativamente pequeña — el país entero “cabe” dentro del estado de Santa Catarina [Brasil] —, pero toma mucho tiempo recorrer las distancias por vía terrestre. El asunto no pasa tanto por la calidad del asfalto, que es, de manera general, buena, sino por las características de las carreteras: vías estrechas, sinuosas y siempre de doble vía, lo que impide que los vehículos alcancen velocidades muy superiores a 60 kilómetros por hora.

“Santiago de Cuba, rebelde antes, hospitalaria hoy, heroica siempre”. La frase, dicha por Fidel Castro, es el lema de la provincia, conocida como “Cuna de la Revolución” y con ella se da la bienvenida a los visitantes.

Después de muchas horas de carretera, digiriendo todavía todo lo que había visto en Birán, llegamos a Santiago de Cuba. Era el destino que más me interesaba, particularmente. Y el motivo era poder ver el monumento en homenaje a Fidel. Al final, sería lo más cerca que yo llegaría del hombre que inspiró a toda una generación de líderes de América Latina.

Cercada por la Sierra Maestra, Santiago de Cuba es recordada por los diversos hechos históricos que en ella ocurrieron. Es donde comenzaron, tanto el proceso de la Revolución Cubana como el movimiento insurgente que la antecedió: el Asalto al Cuartel Moncada, en 1953.

Años más tarde, también en Santiago de Cuba, los revolucionarios que desembarcaron del yate Granma, consiguieron la primera victoria militar, en El Jigüe.

Siguiendo su tradición revolucionaria, en la provincia sucedieron diversos acontecimientos relevantes de la guerrilla de Sierra Maestra que liberó al país de la dictadura del general Fulgencio Batista.

Emblemático, el Cementerio Santa Ifigenia, en el centro de Santiago de Cuba, abriga los túmulos de José Martí y Carlos Manuel de Céspedes (llamado “Padre de la Patria”), muertos en las dos guerras de independencia que lideraron.

En el están todavía los restos del guerrillero Frank País - uno de los más importantes mártires de la Revolución Cubana. Los restos del inmortal cantor y compositor Compay Segundo, el trovador más viejo y famoso del mundo. Y es también donde está el túmulo de Fidel Castro.

Al caminar por el cementerio, además de las bellísimas obras para homenajear a los ilustres - y generalmente ricos - huéspedes, llama la atención la cantidad de banderas del movimiento 26 de Julio. La guía explica: “aquí están enterrados buena parte de los caídos durante el ataque al Cuartel Moncada”, en 1953.

Aún del lado de fuera, una construcción llama la atención: el imponente mausoleo dedicado a José Martí. Un conjunto arquitectónico de 26 metros de altura y 86 de ancho, en mármol, abriga la estatua del líder, hecha en mármol de Carrara italiano: toda blanca para simbolizar la pureza de los ideales de Martí. En el centro, hay una cripta funeraria de bronce, donde está un cofre del mismo metal, en el cual reposan los restos del héroe nacional, que descansa sobre un puñado de tierra de cada uno de los países de América.

Al lado, para mi sorpresa, todo era mucho más simple de lo que imaginaba. Una piedra, de cerca de tres metros de altura, y un letrero donde se lee “Fidel” es todo lo que compone el monumento en homenaje al líder. Otro factor interesante es que no es necesario entrar al cementerio para contemplarlo. Está volcado hacia afuera y solo una cerca bajísima lo separa del mundo exterior. Diariamente, dos mil personas, desde turistas extranjeros hasta estudiantes acuden al lugar para rendir homenajes póstumos.

La placa grabada en el monolito traído de la Sierra Maestra es la única referencia a Fidel: ninguna escultura o foto remiten al líder - antes de morir, él prohibió que hubiese en el país estatuas, calles o edificios públicos con su nombre.

Además de la historia permeada por revoluciones y hechos de gran envergadura para la formación de la historia cubana, Santiago tiene otra fama interesante. Es donde está el pueblo más bullanguero de Cuba, esto es la gente más fiestera, más extrovertida del país.

La propia descripción hecha por el site del Ministerio de Turismo cubano define Santiago como “la más caribeña de las ciudades cubanas por su mezcla de españoles, africanos y franceses, con mucho más que en cualquier otro sitio de la Isla de haitianos, jamaiquinos, guadalupeños y martiniqueses”.

La Fortaleza de San Pedro de la Roca, o Castillo del Morro, como es popularmente conocida, es, desde 1998, Patrimonio de la Humanidad. Construida en 1662, su presencia imponente es realmente sorprendente por la localización y belleza de la construcción, hecha toda de piedra.

De lo alto de la fortaleza, se ve la bahía de Santiago de Cuba. El azul del mar y el verde de la vegetación bajo la construcción completan el paisaje. La feria de artesanías y el restaurante donde se puede tomar un buen mojito dan el toque final.

En uno de los momentos más interesantes e inspiradores del viaje, presencié la magia de ver un patrimonio en otro. Sobre el Castillo del Morro, un grupo de mujeres, vestidas con largos trajes de colores - lo que contrastaba fuertemente con el calor de la tarde santiaguera - y hombres de vestiduras formales subieron al escenario.

Al poco, tambores fueron ganando voz, y el antiguo castillo, ritmo y poesía. Los tambores tan familiares para nosotros, brasileños descendientes de africanos, dictando el compás de una danza elegante con vestiduras extravagantes: estábamos ante una presentación de la Tumba Francesa "La Caridad de Oriente", Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La danza fue creada por negros esclavizados que migraron de Haití a Cuba. Es fruto de la fusión entre la música de Benín, en África occidental, y los bailes tradicionales franceses. Por esa razón, las canciones son entonadas en creole - lengua hablada en Haití, derivada del francés.

La matriarca del grupo, Andrea Quialla Venet, explica que no es fácil mantener 155 años de historia y tradición: ”Mantener la tradición, es a sangre y fuego. La persona tiene que sentir la tradición. Si no la siente en el corazón, no mantiene la tradición porque pasamos muchas vicisitudes.”

La influencia de la Tumba Francesa no se limita a las regiones donde está presente hasta hoy (Holguín, Santiago y Guantánamo), o sea, la región este del país.

Especialistas señalan que el ritmo es uno de los antecedentes del guaguancó (variación de la rumba y que contiene una fusión de varios rituales afrocubanos) y de la propia rumba.

Texto y fotos: Vanessa Martina Silva | Edición: Luiz Albuquerque | Traducción: Pilar Troya y Luiza Mançano | Arte: José Bruno Lima | Ilustraciones: Karina Ramos

surebet Mapa do site

1234